Cáncer

Hay malas hierbas que podrian curar el cáncer

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Mala hierba mata células de cáncer de pulmón

La cachurrera (Xanthium strumarium) es una especie de planta herbácea que prolifera en campos, cunetas, guijarrales junto a los cauces y riberas; en general, en zonas degradadas pero húmedas de nuestro país.

A España llegó a finales del siglo XIX, como mala hierba escapada de jardines botánicos, desde donde se extendió hacia áreas naturales. Además de las zonas litorales, esta planta ha colonizado amplias zonas entre los valles del Ebro y del Guadalquivir (1).

Lo realmente curioso de esta especie son sus frutos que poseen toda su superficie cubierta de púas que les ayudan en su propagación.

En nuestro país se encuentra incluida en la Orden SCO/190/2004, de 28 de enero, que establece la lista de plantas cuya venta al público queda prohibida o restringida por razón de su toxicidad, con el número 197 (2).

Sin embargo, en la medicina Ayurveda se le llama “Shankeshwara” y “Arishta”, gozando de gran reputación (3).

Las raíces son amargas y tónicas y son útiles en la enfermedad escrofulosa y el cáncer. Las frutas se utilizan por sus propiedades sudoríficas y demulcentes, prescribiéndose en la viruela.

Un demulcente es una sustancia viscosa que ejerce una acción protectora local, igual que hacen las mucosidades en las membranas mucosas. Se usan en el tratamiento local de gingivitis, estomatitis, faringitis, en tos y ocasionalmente en gastroenteritis.

La escrofulosis es una enfermedad infecciosa crónica de la infancia que consiste en inflamación de los ganglios linfáticos cervicales; está relacionada con la tuberculosis, ya que es causada por el Mycobacterium tuberculosis (bacilo de Koch), el mismo agente etiológico de esta última enfermedad.

Recientemente se ha confirmado que a partir de Xanthium strumarium se obtiene la xantatina, que posee una actividad anticancerígena prominente, sin dañar a las células sanas.

La actividad anticancerígena de la xanthatina se debe a que bloquea la actividad de dos vías de comunicación molecular esenciales para la biología del cáncer de pulmón de células no pequeñas y cuya interrupción conduce a la muerte de estas células (4).

La inactivación de cualquiera de las dos vías de señalización molecular resultan ser eventos independientes que indistintamente conduce a la muerte de las células grandes del cáncer de pulmón.

Por tanto, el descubrimiento de que la xanthatina tiene la capacidad para orquestar simultáneamente el bloqueo de dos cascadas de señalización independientes, puede tener implicaciones importantes en el tratamiento de los cánceres de pulmón refractarios a los quimioterápicos.

Este descubrimiento también confirma que la medicina tradicional y empírica, como es el caso de la medicina ayurveda, se halla en lo cierto al indicar la cachurrera para tratar el cáncer.

La Annona muricata en el cáncer

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La Annona muricata en el cáncer.

 

No es raro que aparezcan artículos, post (vocablo ingles post: mensaje, artículo o entrada), o declaraciones originadas en profesionales de reconocido prestigio en los que denuncian la existencia de recursos útiles para tratar enfermedades graves que no son empleados.

Representativo de esta afirmación es el caso de la Annona muricata.

Nombres comunes o populares de la Anona muricata son: Catuche (Caribe), Guanaba (Guatemala), Guanábana ( Cuba, Colombia, Honduras, Venezuela, México, Puerto Rico, Dominica, Ecuador ), Piña (Cabo Verde), Masasamba (Perú); Guayabano, Guyabano, Yabana (tagalo); Guanábano, Graviola, Sinini (Bolivia), Zapote agrio, Chirimoya (Chile).

El árbol de guanábana es de clima tropical, y por tanto no tolera las heladas.

Originario del Caribe, México, Centro y Sudamérica. Actualmente, debido a que sus frutos se consumen en muchos países, ha sido introducido y cultivado en muchos países tropicales y subtropicales, incluida China, Filipinas, Australia y Polinesia.

Las flores del árbol de guanábana se polinizan por pequeños insectos como escarabajos u hormigas.

Se debe evitar cortar las guanábanas cuando aún están tiernas debido a que una guanábana tierna no madurara bien y su sabor será amargo y nada agradable.

 

guanabana

 

¿A que otra fruta se parece la graviola o guanábana?, pues a la chirimoya (Annona cherimola).

Por cada cien gramos de guanábana se obtiene: 1 gr. de proteína, 0.95 gr. de grasas, 16.5 grs. de carbohidratos, 3.2 grs. de fibra, 58 grs. de cenizas, 10.3 mg de calcio, 26.9 mg de fósforo, 270 mg de potasio, 0.64 mg de hierro, 2 IU de Vitamina A, 28.5 mg de Vitamina C, 0.10 mg de tiamina, 0.06 mg de riboflavina, 1.3 mg de niacina, 11 mg de triptofáno, 8 mg de metionina y 60 mg de lisina. Además, posee un gran contenido de agua, por lo que esta cantidad representa un aporte de sólo 65 calorías.

En multiples ocasiones se ha dicho que este fruto tiene grandes propiedades que la hacen muy indicada para tratar el cáncer, y otras tantas veces se ha respondido que esta afirmación es un "Fake" ("falso" en inglés y en el mundo de internet). 

El tema es tan grave que se puede leer en Wikipedia: [Desde el año 1999, circulan por Internet anuncios publicitarios, afirmando sin fundamento científico, que el té de guanábana cura el cáncer. No se han realizado pruebas in vivo que demuestren que la guanábana —o algún compuesto de ésta— sea efectiva contra algún tipo de cáncer en humanos.] (1)

Esto es decir, no se ha realizado ningún ensayo clínico en personas enfermas de cáncer; otra cosa es que no se sepa de su eficacia o de su interés para tratarlo.

Por fortuna, el mismo autor continua en la Wikipedia: [Existen diversos estudios sobre la anonacina, el compuesto de la guanábana que presuntamente tendría efectos anticancerígenos, pero esos estudios fueron realizados in vitro o in vivo en animales, no existiendo aún ningún estudio clínico en humanos. Un motivo citado para la falta de estudios clínicos en humanos es el hecho de que no se puede patentar una planta,...] (1).

Como sea, diversos estudios científicos han demostrado la indicación de esta planta para tratar el cáncer. Así, uno de sus principios activos, la cis-annonacina, ha demostrado ser 10.000 veces más potente que la adriamicina matando de forma selectiva células HT-29, pertenecientes a una línea celular de adenocarcinoma de colon (2).

Podemos pensar que la cantidad de acetogeninas, procedentes de las semillas de la fruta que se pueden obtener es despreciable. Sin embargo, esta fruta da origen a una industria de zumos muy bien desarrollada, tanto en América Latina como en los países del Asia tropical.

Por su peso, las semillas de A. muricata constituyen entre el 3 y el 7% de la fruta fresca, y miles de toneladas de la fruta se procesan cada año. Por ejemplo, sólo en Filipinas, se estima que 500.000 árboles de graviola producen de 8.500 toneladas de fruta al año. La gran biomasa de semillas que resultan de esta actividad comercial en la actualidad se desperdicia debido a que estas semillas son tóxicas y, por lo tanto, no son adecuados para la alimentación animal o como una fuente de aceite vegetal.

Entonces, ¿porqué no se aprovechan las semillas de esta fruta para elaborar medicamentos?

Por fortuna, ante estos despropósitos al enfermo le queda como último recurso el médico naturista.

 

La flora intestinal dañada por antibióticos perjudica el tratamiento del cáncer

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El daño en la flora intestinal resta eficacia 

a los tratamientos contra el cáncer

 

La medicina naturista, y por ende el médico naturista incide, y repite hasta la saciedad, sobre la necesidad de cuidar la flora intestinal con objeto de mantener la salud.

La flora intestinal (microbiota) del tracto gastrointestinal del hombre desempeña un papel clave en la nutrición y en la salud, puesto que completa la digestión mediante los procesos fermentativos, protege frente a la colonización del sistema gastrointestinal`por bacterias patógenas y, lo que es más importante, estimula el desarrollo del sistema inmunitario.

Sin embargo, la guerra contra las bacterias patógenas ha tenido como principal arma el desarrollo de antibióticos y la administración de una alimentación cada vez más estéril bacteriológicamente, incluyendo el agua clorada, lo que ha conducido a la pérdida del equilibrio entre bacterias patógenas y beneficiosas.

Es por ello que la infección del tubo digestivo del reciente nacido por los gérmenes presentes en el canal del parto materno y posteriormente por los gérmenes presentes en la leche materna es tan importante.

El tipo de dieta, particularmente la alimentación con leche materna, influye en el tipo de flora que coloniza el intestino, sin embargo, una vez que la composición de la flora madura se ha establecido es marcadamente resistente a los cambios dietéticos.

En los niños alimentados con lactancia materna predominan las bifidobacterias y los lactobacilos, mientras que en los alimentados con fórmulas artificiales la microbiota es muy diversa. A partir del momento del destete la introducción de alimentación complementaria con todo tipo de alimentos condiciona la composición de la microbiota intestinal, que progresivamente va adquiriendo el perfil de la de los adultos.

El papel de desempeña la flora intestinal en el mantenimiento de la salud es de primer orden, lo que es válido para distintos ámbitos corporales: sistema digestivo, índice de masa corporal, sistema cardiocirculatorio, humor, inmunidad... Ahora también se incluye lo dicho en el tratamiento del cáncer.

Varios estudios actuales ponen en evidencia el papel tan fundamental que la flora intestinal desempeña para que los tratamientos antitumorales sean eficaces (1).

Dos nuevos estudios en ratones coinciden en demostrar que el desequilibrio de los microbios intestinales afecta negativamente sobre los tratamientos anticancerosos.

Estos trabajos atienden específicamente a la forma en la que se ven afectados los tumores tratados con inmunoterapia o quimioterapia cuando han sido alteradas previamente las poblaciones bacterianas comensales del intestino (microbiota) por el uso de antibióticos.

En uno de los estudios (2), primero trataron a los ratones con un cóctel de antibióticos de amplio espectro (vancomicina, imipenem y neomicina) y luego les inocularon tumores subcutáneos con intención de tratarlos con inmunoterapia o quimioterapia.

  • Ratones tratados con inmunoterapia:

El grupo de ratones que fueron pretratados con antibióticos tuvo una respuesta reducida: se vio menos afectada la velocidad del crecimiento tumoral y sobrevivieron menos ratones que en el grupo de ratones no tratados con el coctel antibiótico.

Por otra parte, cuando a los ratones tratados con el coctel antibiótico,  se les administró oralmente lipopolisacáridos bacterianos,  que tienen la propiedad de actuar como estimulantes de las células inmunitarias, recuperaron la respuesta inmunitaria.

 

antibioticos ratones 2

  • Ratones tratados con quimioterapia:

Los ratones tratados con el coctel antibiótico y después con quimioterapia, tuvieron menor respuesta, el tumor se redujo menos, y murieron más que los ratones del grupo que solo fue tratado con quimioterapia.

En conclusión, para que un tratamiento antitumoral sea efectivo es absolutamente necesario mantener la integridad de las bacterias comensales del intestino, debido a que estos gérmenes tienen la responsabilidad de hacer que las células blancas de la sangre induzcan la necrosis de la célula tumoral mediante el Factor de Necrosis Tumoral (TNF), en los tratamientos con inmunoterapia, o de generar la apoptosis de las células tumorales mediante Radicales libres de Oxigeno (ROS), en los tratamientos con quimioterapia.

Por otra parte también se ha investigado los efectos de la ciclofosfamida sobre la microbiota intestinal y, a su vez, como ésta influye sobre la respuesta inmunitaria antitumoral.

 

ratones 2

 Normalmente, se administran antibióticos de forma rutinaria a los enfermos que reciben tratamiento para el cáncer, debido a que tienen mayor riesgo de infecciones por los efectos secundarios tóxicos de la quimioterapia. Sin embargo, una microflora comensal intacta es fundamental para optimizar la eficacia de los tratamientos contra el cáncer.

El tratamiento de ratones con ciclofosfamida (3) condujo a un aumento de la permeabilidad del intestino, lo que permitió cambiar la composición de las poblaciones bacterianas en el intestino, así como también facilitar que determinadas especies de bacterias Gram positivas entraran a colonizar los ganglios linfáticos y en el bazo. La translocación de estas bacterias desde el intestino al sistema linfático de los ratones demostró estar implicada en la trasformación de células T CD4+ vírgenes en células T helper 17 (Th17) patógenas. La implicación de las bacterias Gram-positivas en el paso de las poblaciones de linfocitos T CD4+ a Th17 se demostró cuando fueron erradicadas con un cóctel de antibióticos de amplio espectro, lo que redujo la trasformación de las poblaciones de células T que, pretendidamente, inducia la ciclofosfamida. Es más, en aquellos ratones portadores de tumores que fueron tratados con el coctel antibiótico de amplio espectro se​​ redujo la regresión del tumor en respuesta a la ciclofosfamida.

Curiosamente, volviendo a inyectar células Th17 en ratones portadores de tumores, que previamente fueron tratados con antibióticos, la ciclofosfamida volvia a recuperar el efecto antitumoral pleno.

Esta investigación demuestra la relación de causalidad que hay entre los efectos de la ciclofosfamida sobre la permeabilidad intestinal, la alteración de la microbiota intestinal, la acumulación de células Th17 en el bazo y el éxito de la quimioterapia.

En conjunto, estos estudios proporcionan una visión de la importancia que desempeña la microbiota intestinal sobre la salud general de organismo, principalmente mediando sobre la inmunidad. Así también, demuestran el daño indirecto que ocasionan los antibióticos de amplio espectro sobre la inmunidad antitumoral, y en general sobre la acción, pretendidamente conocida, de los fármacos antitumorales. Estos trabajos también permiten desgranar algunas lecciones sobre el empleo de los antibióticos en el tratamiento de las infecciones en los enfermos con cáncer. 

Un té hecho de la planta “manto de la virgen” es posiblemente útil para el tratamiento del cáncer de mama.

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Un té de hierbas comunes mata las células del cáncer de mama

 

Se trata de plantas comunes en la Comunidad Valenciana, capaces de eliminae a las células malignas, sin afectar a las células sanas.

El extracto acuoso de la rosa de la Virgen (Fagonia cretica) mata a las células malignas del cáncer de mama y frena su ciclo de reproducción, según científicos británicos. 

Especialistas de la Universidad Aston (Birmingham) junto con médicos del hospital Russells Hall (Dudley), en el Reino Unido, realizaron una serie de pruebas a la planta en el laboratorio.

Concluyeron que su extracto contiene una combinación de agentes anticáncerosos que cinco horas después de aplicarse el tratamiento bloquea la reproducción de las células malignas y tras 24 horas causa su muerte.

El manto o rosa de la Virgen es una planta rastrera y espinosa, de hojas trifoliadas y de flores de color violeta con cinco pétalos bien separados entre sí.

 

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Prevenir el cáncer con vegetales

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Vegetales capaces de reducir la carcinogénesis

y previr el desarrollo de los tumores.

 

 

La búsqueda y caracterización de compuestos bioactivos en los vegetales que incluimos en nuestra dieta diaria ha permitido identificar en plantas, como la coliflor, agentes quimiopreventivos frente a compuestos carcinogénicos presentes en lo que comemos. Esta línea de estudio viene demostrando un interés cada vez mayor, tal y como se puede comprobar por la cantidad de publicaciones que cada vez más equipos de investigación estan realizando sobre esta cuestión.

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