Alimentación y epigenética

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La dieta ocasiona cambios en la expresión de los genes

Un estudio realizado por científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts, en EE.UU, plantea la posibilidad de que incluso pequeñas cantidades de comida insalubre puedan producir cambios significativos en los genes que afectan negativamente a la fisiología y la salud.


Este estudio confirma que, en determinadas cantidades, ciertos alimentos pueden ser óptimos bajo diferentes condiciones. Este trabajo coincide con los planteamientos de la medicina naturista y vienen a confirmar la conocida frase de Hipócrates (Cos; 460 ac – 370 ac), padre de la moderna medicina naturista: Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina.

Así, dos artículos recientemente publicados en Cell por Albertha J.M. Walhout describen cómo el metabolismo y la fisiología se relacionan con la dieta.

 

Hipocrates

 

 

Mediante el Caenorhabditis elegans, un nematodo, que es un gusano redondo y transparente que se emplea con frecuencia en modelos organicos para estudios genéticos, se pudo observar que las dietas modifican la expresión de los genes, lo que, en determinados casos, determina cambios fisiológicos.

En resumen, se encontró que cuando los C. elegans son alimentados con dietas de diferentes tipos de bacterias, responden cambiando radicalmente su programa de expresión génica, dando lugar a importantes cambios en la fisiología. Los gusanos que se alimentaron con una dieta natural de bacterias Comamonas tuvieron menos hijos, vivieron menos y se desarrollaron más rápido en comparación con los alimentados con la dieta estándar de laboratorio de la bacteria E. coli.

Se han podido identificar al menos 87 diferencias en la expresión génica de C. elegans entre una y otra dieta. Estos cambios fueron independientes de los términos de referencia y las vías de señalización de la insulina, esto es, de los programas de expresión génica típicamente activos en el control nutricional.

En lugar de ello, los cambios se producen, al menos en parte, en un regulador que controla el cambio, un gen que determina el desarrollo y el crecimiento del gusano.

Es importante destacar que estos mismos reguladores que están influidos por la dieta en los gusanos controlan el ritmo circadiano en humanos. Ya sabemos que los ritmos circadianos están afectados por la dieta. Esto apunta a la posibilidad real de que ahora podamos utilizar C. elegans para estudiar las complejas conexiones entre la expresión génica de la dieta y la fisiología y su relación con las enfermedades humanas.

Sorprendentemente, se ha podido constatar que incluso cuando se añade una pequeña cantidad de las bacterias Comamonas a una dieta compuesta de bacterias E. coli, el C. elegans muestran cambios cruciales en la expresión genética y la fisiología.


Estos resultados sugieren que determinadas cantidades de ciertos alimentos pueden ser óptimas bajo diferentes condiciones de salud en el ser humano. Es por ello que debemos de ser conscientes que tanto la calidad como los valores biológicos y nutritivos de nuestros alimentos desempeñan un papel de primer orden en el cuidado y mantenimiento de la salud.