El zumo de espinacas es capaz de disminuir el apetito.

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Para adelgazar, zumo de espinacas debes tomar

 

Muchas personas con sobrepeso u obesidad descubren que experimentan autentica dificultad para mantener con empeño un régimen dietético. Los antojos, el picoteo, la sobreingesta compulsiva o la nictofagia se encuentran entre los problemas en el control de impulsos que normalmente experimentan, dando al traste con su propósito y también con su autoestima. Finalmente se conforman y el resultado final es la conocida imagen de "gorditos felices", salvo que encuentren una solución en la cirugía.

Varias son las razones por las que esto ocurre, alteraciones hormonales, estados depresivos, disbiosis intestinales, pero la más común de todas es el efecto que ejercen los hidratos de carbono sobre el apetito. Por ejemplo, la fructosa engaña al centro del apetito y burla la saciedad (1) o la sacarosa aumenta el índice glucémico produciendo depositos de grasa mayores (2). En cualquier caso disminuyen la secreción de leptina a sangre, lo que no permite encontrar el punto de saciedad (3).

La leptina es una hormona conocida por su capacidad para suprimir el apetito, que actúa también sobre los centros cerebrales de placer y recompensa. Los tratamientos con leptina han demostrado que facilitan la pérdida de peso al disminuir la satisfacción que se obtiene con la comida.

Producida por las células de la grasa, la leptina circula por el torrente sanguíneo hasta alcanzar el cerebro e informarle de la cantidad de energía que tiene almacenada el organismo. Posee propiedades supresoras del apetito, razón por la que la ausencia de esta hormona produce una obesidad difícil de mantener a raya con una simple dieta.

Sin embargo, un extracto procedente de espinacas, pero que también podría encontrarse en otro tipo de verduras, aumenta considerablemente la sensación de saciedad.

 

Ello evita que se caiga en "picotear" entre las principales comidas del día. Los responsables de producir este efecto son los tilacoides, presentes en las células de las hojas,

Para obtener estos beneficios no es suficiente con comer espinacas. Es preciso molerlas, filtrarlas y centrifugarlas para liberar los tilacoides de las células de la planta, porque nuestro cuerpo no puede separarlos de las espinacas frescas de forma natural.

 

zumo de espinacas 

 

El zumo de espinaca ralentiza el proceso de digestión hasta el punto de que elimina el hambre incluso en personas con buen apetito. Esto se puede verificar dándoles a personas con sobrepeso polvo de espinacas diluido en agua para desayunar. De esta manera lograrán resistir el deseo de picoteo a media mañana.

Esto se debe a que los tilacoides aumentan los niveles de leptina, la cual suprime el apetito y entonces facilita la pérdida de peso disminuyendo la satisfacción que se obtiene comiendo.

Las personas que ingieren el zumo de espinacas tienen mayor facilidad para limitarse a comer sólo en las tres comidas diarias, al contrario que quienes no lo toman.  Además, si se bebe el zumo, debido a los tilacoides, se secreta más leptina a la sangre. La leptina es conocida como la hormona de la saciedad. Otro beneficio es que los niveles de azúcar en sangre son más estables (4).

La substancia presente en las espinacas disminuye la velocidad de la digestión de los lípidos, lo que obliga a trabajar más al intestino, produciendo así una mayor cantidad de hormonas de la saciedad. La ventaja de este descubrimiento para combatir el apetito desmedido se centra en el hecho de que los tilacoides son una substancia 100% natural y fácil de obtener (5).

 

tilacoide

 

Los tilacoides también contienen cientos de sustancias activas, como proteínas, vitaminas A, E, K o antioxidantes, por lo que es muy probable que el efecto antipicoteo sea el resultado de la combinación de varias de sus moléculas.